domingo, 27 de marzo de 2011

Escribo una y otra vez, palabra tras palabra y no encuentro la manera correcta de hacerte saber lo mucho que te extraño y lo mucho que me haces falta; otra frase otro borrón y tengo que empezar de nueva cuenta. ¿Por qué se me hace tan difícil escribir lo que siento? Creo que es por el hecho de que te he escrito demasiados versos, fueron tantos y tan desperdiciados, te he escrito mil veces te amo, te he escrito otras mil cuanto te extraño; más sin embargo aunque no he escuchado nada de tu lado seguiré escribiendo para ti, te seguiré siendo: TE AMO.
Ya sé que estoy lejos, pero me apetece escribirte, de una vez por todas me he decidido a tirar mi esperanza a la basura y seguramente no sacarla de allí. Mi sueño no me diferencia, parece ser igual al resto de falacias mortales, y literalmente, paso.
Hacías que todo fuera especial, los mcflurrys de oreos, las noches de todos los días... pero ahora nada es como era, y míralo, el mar sigue ahí echándote de menos, para que vuelvas.
Me vuelvo a los amigos y a los mcflurrys, a las fotos y la música.
Cuando decidas volver, por el camino que sea, llámame, alguna parte de esto que tengo dentro, te lo agradecerá. Ya que sin tí, todo es tan grande...

Y de repente, tan pequeño.
Dime que tengo que hacer si te echo de menos;
Acariciar la tecla de llamada para saber que no voy a encontrar respuesta, mojarme los labios sin pena ni gloria o cojerme el primer tren que salga en tu dirección. Dime que es lo que tengo que hacer, porque no puedo más cuando me dices 'tus ojos siempre serán del mismo color, chocolate y bellos', eres como el sol de invierno, quieres que llegue pero tienes miedo a engancharte porque sabes que en algun despiste se irá y no volverá hasta pasados los meses, a los cuales no sabes si llegarás. Y siempre, en el intento torpe, torpísimo, se me cuela la dosis de morriña que juraste no darme, y ahora qué.
Ahora busco una gota de lluvia que no sea tan necia como las demás y que no lleve tu nombre, y no hace más que llover y cuánto más llueve más apareces y es totalmente imposible parar esta rueda ahora que ya la has lanzado, y solo me queda encojerme o echar a correr, volver de vuelta otra vez para que me digas otra vez eso de que mis ojos, y de vuelta otra vez a la tentación de llamarte.
Cada vez lo haces más raro y cada vez, llueve más. Joder.